20090307

Autoanálisis para el éxito

Ha pasado mucho tiempo. Ahora que miro atrás, a la época en que emprendí este blog, me doy cuenta de lo muchísimo que he avanzado, como hombre y como ser humano. El camino que inicié de manera un tanto tentativa, ha acabado mostrándose a sí mismo como el camino que está haciendo y hará que todos mis sueños se cumplan.

No me extenderé demasiado, por esta vez, respecto a en qué he mejorado y cómo ha mejorado mi vida en consecuencia. Esto lo dejo para entradas posteriores, porque sobre lo que deseo escribir ahora es sobre cómo he visto que debo autoanalizarme a mí mismo para descubrir (y posteriormente poder corregir) todas aquellas cosas que debo cambiar para lograr lo que realmente quiero en mi vida. De todos modos, mi actual intencionalidad y energía, dejarán patente en estas palabras mi mejora personal, para aquellas personas que lean esto.

Esta entrada la escribo más por mí que para otras personas, aunque en el fondo viene a ser lo mismo. Quiero dejar huella de esta intencionalidad en el universo, por así decirlo, para realmente aplicar a menudo en mi vida una metodología de autoanálisis como esta.

Es muy importante el enfoque y el momento para realizar autoanálisis productivos y efectivos. Cuando estoy fuera, expuesto a los designios del destino, no suele ser un buen momento para juzgarme ni autoanalizarme. Lo que corresponde a dicho momento es vivir el momento presente (si no sabéis a qué me refiero, recomiendo leer el libro "El poder del ahora", de Eckhart Tolle), profundamente, descartando en caso necesario toda duda respecto a mí o respecto a lo que el destino me prepara.

El momento ideal, es un tiempo dedicado específicamente a este menester (al autoanálisis), tanto si ha sido decidido premeditadamente como espontáneamente. Como comenté en alguna entrada anterior, los momentos de lucidez que tengo nada más despertarme son ideales para autoanalizarme de modo positivo: con autoaceptación y aceptación de mi situación actual, respetándome completamente, viendo los lados positivos de todo, concretando lo negativo como algo que realmente deseo corregir, metiéndome en la piel de otras personas en caso necesario.

Para averiguar qué me queda por mejorar (lo que debería, para ser el mejor hombre que puedo ser, y que además es lo que de verdad quiero mejorar), lo que debo preguntarme es una combinación de lo siguiente:
  • ¿Cuál es la mentalidad que quiero tener? ¿Qué parte específica veo que aún no está del todo dentro de mi realidad? es decir, ¿en cuáles de estos pensamientos no creo todavía lo suficiente? Sé que debo enfocar mi mente para integrar estos pensamientos positivos, que formen parte de mi realidad. Por ejemplo, en mi caso, actualmente evito de vez en cuando mostrar mi opinión, como por miedo a crear confrontaciones; esto choca con la mentalidad que quiero tener de no tener miedo a nada, y de mostrarme tal y como soy.
  • ¿Qué espero de los demás? ¿Tengo para ellos el mismo trato que deseo de ellos para mí? Un ejemplo de mi situación actual: deseo que las chicas que estén interesadas en mí y yo en ellas, inicien conversaciones conmigo mostrando directamente la intención de conocerme. El caso es que hasta ahora yo no he hecho lo mismo con ellas (esta misma mañana me he dado cuenta), no estoy mostrándome de modo coherente con este deseo mío. Debo iniciar conversaciones con ellas de modo totalmente directo y honesto, mostrando lo que quiero, sin temor, siendo yo mismo. De hecho, nada tengo que temer, porque es muchísimo más importante el comportarme de modo coherente con mi mentalidad, que cualquier consecuencia inmediata que suceda en alguna de esas situaciones.
  • Y, en general: ¿Qué es lo que realmente deseo conseguir? ¿Me estoy alineando con estas cosas específicas que deseo? ¿Actúo coherentemente con cómo intento ser? ¿Vibran mis acciones con la intencionalidad de mis deseos? Tengo que alinearme con lo que deseo, mostrar al universo cuáles son mis intenciones, moverme para recibir lo que deseo conseguir.

20080915

Adiós buen chico

Me encanta tener momentos de inspiración como este. Acabo de estar otra vez en la cama, tumbado boca arriba, los ojos abiertos, sin sueño... pero con una gran sonrisa dibujada en mi cara.

Me he regalado una visualización, la cual relataré a continuación. Podéis seguirla con vuestra imaginación, disfrutando como yo lo he hecho, y como vuelvo a hacer ahora, añadiendo todavía más detalles.

Estoy estudiando en la biblioteca, sentado en una buena posición: tengo a la vista a (y estoy a la vista de) una chica que me gustaba hace tiempo... cuando era tan buen chico y no sabía sino estropear las situaciones habidas y por haber, con mis enamoramientos inoportunos y mi afición de informar de dichos sentimientos precipitados.

Estoy disfrutando de mi estudio, me encanta aprender, no puedo evitar tener una medio sonrisa en mi cara. Levanto un rato la vista, observo a mi alrededor. Fantástico cruce de miradas entre los dos. Ella aparta la mirada primero. Yo sonrío para mí mismo.

En un pestañeo, una idea pasa por mi cabeza. No dudo de ella ni pienso nada más. La pongo en práctica al instante...

Me levanto, me dirijo hacia ella, ella me ve, sabe que me acerco, con paso firme, momento de tensión. Pero no me paro, paso junto a ella.

Sé lo que hago. Voy a los servicios, pero no para hacer un uso convencional de ellos. Me miro ante el espejo, a los ojos, luego sólo a mi ojo derecho. Me gusta lo que veo, no puedo sino sonreír a mi propia imagen. No existe nadie más en esos servicios, sólo yo y mi imagen del espejo. Me digo en voz alta: pero qué bueno que estoy.

Salgo de los servicios, me paso por la fuente y bebo un trago. Subo de nuevo a la zona de la biblioteca donde estaba estudiando. Paso por detrás de la chica que me gusta. Me paro a un escaso medio metro de ella, a su lado, sigo encarando al sitio donde voy: mi sitio de estudio.

Ella sabe que estoy ahí, ha dejado de estudiar, no sabe si mirarme o no. Giro la cabeza, no puedo evitar sonreír. La chica levanta la mirada, nuestros ojos se cruzan. El tiempo se para, nadie más existe, sólo ella y yo. Ambos nos maravillamos de la otra persona.

Le digo: "me gustaría decirte una cosa". Ella pone cara de curiosidad, abre los labios, está a punto de preguntar. No le doy tiempo. Vuelvo la mirada y continúo caminando hacia mi sitio.

Me siento, vuelvo a mis estudios. Otra idea pasa por mi cabeza. De nuevo, actúo. Cojo un trozo de papel, me dispongo a escribir algo en él. Arranco ese trozo de papel y lo pliego sobre sí mismo.

Camino de nuevo hacia ella. Sin pararme, le dejo el papel sobre sus apuntes. No espero su reacción. Me dirijo hacia las escaleras. Sonrío más que nunca, casi evitando reírme... no había escrito nada en el papel.

Esta vez me voy fuera, a tomar un poco el aire y descansar. Me tomo mi tiempo.

Al rato vuelvo a la biblioteca. Me aseguro de que ella sigue en su sitio, pero voy directo al mío. Me siento, y empiezo a recoger mis cosas. Sé que me está mirando. Termino de recogerlo todo. Levanto la mirada, y le pillo mirándome. Sonrío más. Voy hacia ella.

Le digo: "me voy". Ella me dice: "¿qué querías decirme?". Le digo, lo sabrás a su debido momento. Entonces, hago lo que acababa de decirle, me voy.

¿Continuará?

Sí, esto tiene muy buena pinta. Sé exactamente qué quería decirle, pero no os lo diré todavía ;)

Adiós buen chico. Siempre te recordaré. Me caías bien, igual que a casi todo el mundo. Te doy las gracias por el drama que has ido añadiendo a mi vida... sí, gracias de corazón. Me has ayudado a madurar. Unas lagrimillas se forman inevitablemente en mis ojos al releer esto.

Hola tío bueno. Me gustas. Me gusto. Me quiero.

20080913

Aquí estoy

Hace unas dos horas que estoy despierto, mucho antes de la hora a la que había puesto el despertador. Tras un sueño cargado emocionalmente, que ha terminado en mini-pesadilla, me he quedado en la cama con los ojos abiertos, sin poder ni querer dormir. Tenía uno de mis momentos de lucidez creativa, donde todos mis problemas se ven desde una perspectiva maravillosamente simple.

Ahí ha aparecido en mi cabeza la idea, una pequeña e imprecisa visión de mí mismo expresando mis pensamientos en un blog, abriendo las ventanas de mi mundo a todo aquél que quiera mirar qué hay dentro. Me gusta la idea, y agradezco la ocurrencia. Ahora aquí estoy convirtiéndola en realidad.

¿Quién soy? Esa es una pregunta muy grande. Podría escribir miles de páginas sobre mí mismo: mi personalidad, mi mentalidad, mis defectos, mis virtudes, mis experiencias, mis objetivos, mis deseos; con total honestidad y desinhibición... y aun aquella persona que las leyera por completo, no sería capaz de saber más que una pequeña parte de quién soy en realidad. Entre otras causas, esto es porque no hay palabras para describir ciertas cosas, no hay siquiera imágenes para mostrarlas... sólo se conocen al sentirlas, al vivirlas.

Llevo ya unos cuantos años realizando grandes cambios en mi persona. Soy de los que sonríen en disentimiento cuando alguien dice que las personas (o los hombres, desde ciertos puntos de vista femeninos) no cambian o que no pueden cambiar. Claro que sí que se puede, negarlo sería negar mi propia existencia. Desde luego, ninguno de mis cambios ha surgido de la noche a la mañana, sino que ha requerido mucho esfuerzo por mi parte.

Ahora bien, mi camino de ningún modo ha concluido aquí. El camino de la autosuperación es un camino infinito, pero que siempre merece la pena tomar. Por supuesto, durante mi trayecto he tomado senderos equivocados (no me arrepiento ni avergüenzo de ello, acepto mi pasado, además he aprendido mucho de él). Pero mi propósito final, mi meta última, ha sido siempre firme: quiero cambiar, quiero mejorar, quiero ser el mejor hombre que he sido nunca, quiero ser el mejor hombre que puedo ser. Esto me ha permitido descubrir que iba por caminos que se alejaban de mi destino y trazar nuevas rutas mejor encaminadas.

A vosotros este blog os puede resultar entretenido. Para mí, este blog será mucho más que simple diversión. Sé que me va a resultar muy útil: me ayudará a darme cuenta de los progresos que voy realizando en mi vida, los cambios que aplico sobre mi mentalidad y los resultados que voy obteniendo a partir de estos.

A mi ego le encanta recibir montones de atención, por lo que el blog le vendrá de perlas. En el fondo, soy un hombre modesto, por esto reconozco que es un poco egoísta por mi parte mostrar mis virtudes por aquí... Pero está bien ser egoísta a veces, como en este caso. Además, también pienso comentar mis defectos, eso me forzará a mejorar en algunos aspectos y a aceptarme tal y como soy.

Sé que os he dejado a medias ;-D, pero tiempo habrá para que me conozcáis mejor.